miércoles, 6 de noviembre de 2013

Informe especial

30 octubre 2013
Informe especial
Por: Katherin Rojas, Karen Lopera, Yira Zay Barrera

La resocialización si se puede lograr      
“La fundación es el centro de carambolas 

La el centro solidario le ha apostado al cambio social, por medio de sus talleres de formación integral


Sector de carambolas

Los habitantes del sector de carambolas, ubicado en el barrio Santo Domingo Sabio, y más específicamente los que viven cerca de la fundación solidaridad en marcha, aseguran que el centro solidario ha beneficiado a toda una comunidad.

Los comentarios acerca de la fundación, son en su mayoría positivos. Aunque el eje central del centro solidario es la formación integral, también hay otro tipo de servicios que se prestan a la comunidad. La tienda solidaria, es uno de los más destacados por los habitantes del sector. Una vez por semana la tienda abre sus puertas y ofrece desde ropa nueva y usada, hasta artículos para el hogar a precios totalmente simbólicos. “Yo me beneficio en el sentido de que yo no tengo con que comprarme una falda y yo voy a comprar al centro solidario”

María Rosmira Casteada, habitante del sector de carambolas desde que el barrio apenas estaba comenzando hace aproximadamente 27 años, es una de las personas que más asiste a la fundación, pese a que no pertenece a ningún programa. Ella afirma que desde que la fundación está en el barrio las cosas han cambiado, muchas personas se han logrado beneficiar en muchos aspectos. “la fundación es el centro de carambolas, yo no sé qué haría si no estuviera” afirma Maria Rosmira, quien es conocida por sus vecinos como “la mona”. 

“la mona



Los beneficiarios resaltan el acompañamiento que les brinda la fundación 

Lucia Pineda Arias beneficiaria de la fundación la describe como: “Perfecta, su función, su acompañamientos, sus profesoras tan comprensivos y atentos. Gracias a ellos y los 5 años que llevo en la el programa ya estoy haciendo mi huerta, me dieron terreno y conocimientos.” Pero a Lucia no solo la fundación le ha ofrecido conocimiento, le brindaron una casa.
La organización construyo con sus fondos el “Barrio la Madre Laura”, un conjunto de 11 casas pequeñas prefabricadas que componen una mínima unidad del barrio Carambolas. El Barrio la Madre Laura se encuentra cerca de la fundación, más exactamente a 2 cuadras y esta adyacente al barrio Carambolas. Ahora bien, El Barrio la Madre Laura es habitado por beneficiarios y participantes de la fundación, buscando mediante este proyecto cubrir la necesidad básica de vivienda de las personas pertenecientes a Comparte las cuales fueron seleccionadas por sus problemas económicos.
Entre estas personas se encuentra Lucia Pineda Arias madre de 3 hijos, la cual expresa el cómo tener la fundación en el barrio le ha cambiado la vida. “Todo el mundo la conoce y las personas más humildes son la que más la quieren”, Lucia Pineda. 

Esta beneficiaria en la actualidad se encuentra en el taller: Formación cristiana, dictado en la fundación, en este se les da apoyo espiritual, guía sobre la Biblia y enseñanzas de religión cristiana aplicada en la cotidianidad a los estudiantes del programa, idea que resalta con más énfasis Lucia, quien afirma su transformación al asistir a las charlas: “Ya soy más calmada, mis ideas de familia, vida y creencias han cambiado, al igual que mi temperamento, mis relaciones han mejorado y ya vivo más tranquila. Además la comunidad acepta muy bien a la fundación porque ha cambiado pensamientos.”

Lucia Pineda tiene su propia huerta, producto de los talleres del centro solidario



Un cambio de adentro hacia afuera, desde la persona a la sociedad.

Una característica primordial sobre la forma en que trabaja la fundación por el cambio social y la resocialización es que sus talleres de formación integral, los programas y servicios, como la Tienda Solidaria antes mencionada, le apuntan a la persona en concreto. Es decir, SEM se ocupa sobre todo de llegar no tanto a un grupo o una masa de individuos sino que cada quien para ellos es tomado desde su particularidad y así al integrarlo a la fundación se trabaja en el cambio positivo de este individuo lo cual terminará impactando en su núcleo familiar y consecutivamente en la sociedad.
Así se entiende porque mujeres como Falconeris Suarez de 30 años, quien se encuentra adscrita a la fundación y participa del taller de Formación humana expresa el cambio que ha traído la fundación como algo que “uno interiormente lo nota y lo comenta con las personas que comparten la experiencia con uno”. Además Falconeris, quien nos contó que la mayor parte de mujeres que están en los talleres son madres y ya tienen un hogar conformado, expresó que en SEM “Nos enseñan mucho sobre cómo vivir en familia cómo comportarnos en problemas con los hijos y como ayudarlos a enfrentar las etapas de ellos.” Lo cual deja constancia que la fundación está respondiendo a las necesidades de la población que atiende en el barrio y además convierte a estas personas en agentes de cambio social siendo esto último una razón para entender porque las personas del barrio se expresan tan bien de la Fundación Solidaridad en Marcha.
Pero la razón anterior podría decirse que no es la única que sustenta el hecho de que las personas crean en la fundación y en consecuencia se dejen permear por lo que allí les enseñan. Esto, porque según nos dejan saber beneficiarias como Falconeris hay una estrecha relación con quienes se encargan de dirigir los talleres de formación y los programas. Las beneficiarias notan un compromiso que va desde la seriedad de quienes asumen los talleres, programas y servicios hasta el mismo ejemplo de estas.

“No es tanto lo que ellas digan sino lo que le muestran a uno en la vivencia y además le sustentan a uno por qué están diciendo las cosas (…) Con las profesoras que le enseñan a uno en los grupos uno ve el respeto y la forma de ser de ellas. Uno a veces piensa de ciertas personas que hablan pero no se ve que lo aplican, pero con ellas es distinto porque si nos trasmiten lo que dicen con hechos y con su personalidad.” Comentó Suarez.
Esta beneficiaria, vecina del sector dejó entrever también que la alegría de pertenecer a la fundación le ha significado una cuota de sacrificio y disciplina puesto que así como les dan mucho también se les exige y según acotó, en una entrevista anterior, Liliana Alvear encargada de SEM en Carambolas, esta ha sido una manera muy positiva de educar a las personas y enseñarlas a ganarse ellas mismas los beneficios que se les ofrecen en el Centro Solidario.
Sobre esto Falconeris nos contó que “así como hay cosas buenas también hay reglas, uno no puede faltar a clase, se debe ser responsable con las tareas y los compromisos y eso influye a la hora de uno matricularse el próximo año. Es una manera de ganar puntos.”

De derecha a izquierda, Karen Lopera en compañía de unas niñas beneficiarias del centro solidario

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